¿Cómo funciona?
- 011. Pega el briefing tal cualEl correo del cliente, las notas de la llamada, el audio transcrito. No hace falta limpiarlo: es precisamente la ambigüedad lo que queremos hacer visible.
- 022. Añade el contexto si lo tienesTu actividad, el sector del cliente, las restricciones que ya conoces. Es lo que separa preguntas genéricas de preguntas que el cliente se tomará en serio.
- 033. Te llevas un alcance escritoObjetivo reformulado, entregables listados, calendario por fases, riesgos y preguntas. Todo cabe en un mensaje que puedes enviar para que el cliente valide el alcance por escrito.
Por qué se tuercen los proyectos
Casi nunca por falta de oficio — casi siempre por un alcance que nadie escribió:
- ✕El briefing cabe en tres líneas y cada uno lo completa mentalmente a su manera
- ✕Nadie escribió qué queda FUERA del alcance, así que todo está dentro implícitamente
- ✕El número de revisiones nunca se fijó, así que es infinito
- ✕Los contenidos «llegan pronto» y el calendario depende de ellos
- ✕Validan tres personas y no decide ninguna
- ✕El malentendido aparece en la entrega, cuando corregirlo cuesta más caro
Para quien factura por proyecto, no por horas
Cuando facturas por horas, la ambigüedad la paga el cliente. Cuando facturas por proyecto, la pagas tú: cada zona gris se resuelve con tu tiempo no facturado. Definir el alcance no es papeleo: es el único momento en que preguntar todavía sale gratis. Una vez aceptado el presupuesto, la misma pregunta se convierte en una negociación.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de un pliego de condiciones?
Un pliego es un documento que se supone que aporta el cliente — y en la mayoría de proyectos de un autónomo, no existe. Lo que obtienes aquí es el paso previo: la reformulación de lo que te han contado, más la lista de lo que aún falta para poder presupuestar. A menudo es a partir de ese documento cuando el pliego acaba escribiéndose, entre los dos.
¿Por qué hacerlo antes del presupuesto?
Porque en España un presupuesto aceptado forma contrato: hay oferta y aceptación, y el consentimiento obliga (arts. 1254 y 1262 del Código Civil). Presupuestar un alcance que no has escrito es comprometerte con una interpretación que no controlas. Además, el art. 1258 CC extiende las obligaciones a todo lo que se derive de la buena fe y del uso: la ambigüedad no juega a tu favor.
¿Y si el cliente pide cambios después?
Ahí está el valor del alcance escrito: permite señalar que lo pedido está fuera de lo acordado y emitir un presupuesto adicional aceptado por escrito antes de ejecutarlo. Sin alcance previo no hay «fuera de alcance» que demostrar, y la discusión se convierte en tu palabra contra la suya. Aceptar el cambio de palabra y facturarlo después es la vía más rápida al impago.
¿Puedo enviar las preguntas tal cual al cliente?
Reléelas y elimina aquellas cuya respuesta ya tienes: nada resta más credibilidad que preguntar algo que el cliente ya te ha respondido por escrito. Quédate con cinco o seis. Una lista corta de buenas preguntas parece rigor; una de veinte parece un formulario.
¿Cuánto cuesta?
El plan gratuito incluye 2 análisis al mes, sin tarjeta. Los planes de pago empiezan en 9 €/mes. Una sola desviación de alcance evitada cuesta más que la suscripción anual.